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Él, ella, nosotros. El género en el videojuego

person Publicado por: Carlos Crespillo Reyes list En: Entradas comment Comentario: 0 favorite Clicks: 97

Malos tiempos para la academia del paraguas; hace poco el actor Elliot Page anunció que es una persona transgénero y, cómo no, las redes sociales estallaron con un mar de opiniones y discusiones sobre si era un movimiento real o una campaña de marketing. Pese a que mucha gente lo haya descubierto en su papel en The Umbrella Academy, lo cierto es que Page tiene una carrera bastante extensa; yo lo conocí cuando interpretó a Jodie Holmes en el videojuego de Quantic Dreams Beyond: two souls, en donde también aparecían una serie de actores muy conocidos; entre ellos destacaría a William Dafoe, una de las caras más reconocibles de los últimos años.

El tema es que estas discusiones alrededor de la figura de Elliot Page me recuerdan a unas muy similares ocurridas este mismo año; y sí, una vez más, toca hablar de The last of us 2. Recuerdo como cuando se filtró que iba a aparecer un personaje transgénero en el videojuego muchísimas personas giraron el cuello hacia Abby; una mujer grande y fuerte era inconcebible para ellos, así que por descarte tenía que ser un hombre. Fallaron por mucho. La realidad es que poco se ha hablado de la representación de las identidades no binarias en The last of us 2, llegando hasta un punto en que muchos jugadores ni se habían percatado de quién era ese personaje transgénero al acabar su partida. Si algo demostró este juego es que queda mucho para que el publico general esté preparado para este tipo de historias; historias en donde una minoría que suele ser silenciada y olvidada sean los verdaderos protagonistas. Para ser justos The last of us 2 no ha sido el único juego de este año en dar visibilidad a las personas transgénero, ya que el videojuego Tell me why, desarrollado por Dontnod Entertaiment, nos pone en la piel de un personaje transgénero. Para desarrollar el juego con el mayor respeto y fidelidad posible el estudio acudió a la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación y, además, otorgó la voz de su personaje a August Aiden Black, un hombre transgénero.

Todos estos ejemplos demuestran que, como sociedad, tenemos la urgente necesidad de deconstruirnos para analizar nuestros errores y volver a construirnos mejores, en una sociedad en la que nadie deba ser juzgado y en la que todos tengamos las mismas oportunidades. Obviamente el videojuego, como creación cultural, es un reflejo de la realidad; al igual que la pintura, literatura, el cine o la música. No es un problema de que el usuario de videojuegos sea de tal o cual forma, no combatamos los prejuicios con prejuicios; dentro del mundo de los videojuegos existe un sector que en estos últimos años se ha radicalizado en contra de lo que no entra en su diminuta cabeza. Escribí sobre los jugadores tóxicos en otro artículo, pero en ese caso me centre a nivel de juego; hoy vengo a hablar de ese jugador que es tóxico como persona.

Viendo todo esto en 2020 me veo obligado a sacar la carta del mejor juego de la historia; un juego que salió en 2004 en Japón, pero que hasta 2006 no llegó a Europa, no es otro que Dragon Quest VIII: el periplo del rey maldito. Cuesta creer que un juego que tiene la friolera de dieciséis años se plantee algunas cuestiones que hoy en día se siguen planteando en videojuegos. A través del personaje de Jessica Albert, sin duda el personaje más carismático de todo el juego, se plantea una rebelión contra los roles de género al partir a vengar a su hermano en contra de la voluntad de su propia madre; durante todo el juego se muestra como un personaje fuerte y capaz, algo bastante sorprendente en un producto proveniente de Japón. Sin ir más lejos, Dragon Quest VIII tiene algunos pensamientos mucho más inclusivos e igualitarios que Persona 5 Royal, uno de los juegos más destacados de este mismo año. Pero no solo es el personaje de Jessica importante para el artículo de hoy, sino que también debemos fijarnos en uno de los protagonistas del título, Yangus. Yangus es un exladrón, incluso en un punto de la aventura en el que se trata su pasado se nos muestra como un amante tóxico; pero también nos demuestra como una persona puede cambiar, como la redención y la deconstrucción para ser mejor es posible. No solo es el exladrón bonachón que conocemos al inicio de la aventura, sino que poco a poco vamos viendo su evolución para ser mejor persona.

Y en Japón tenemos otro gran ejemplo de como la perspectiva de género puede cambiar sin necesidad de “empeorar” un producto; el ejemplo de la saga Pokémon. En la primera generación solo podías tener un avatar masculino tanto en los originales como en la tercera versión posterior; por ello, tanto Game Freak como Nintendo recibieron numerosas críticas. Estaban en el desarrollo de Pokémon Oro y Plata, así que en estos juegos no pudieron incluir el añadido que estaban preparando; pero en Pokémon Cristal, la tercera versión de la segunda generación, no solo incluyeron las animaciones a los Pokémon, sino que añadieron al avatar femenino con la famosa frase de “¿eres chico o eres chica?”. Esto se fue adaptando a los diferentes juegos de la franquicia hasta que llegó la nueva cuestión. Obviamente con estos juegos se dejaba fuera a muchísimos jugadores de género no binario, así que tuvieron que volver a amoldar aquella famosa pregunta (recordemos que esto se ha ido modificando con los años a medida que estas cuestiones se planteaban en la sociedad); actualmente preguntan con que avatar te identificas más, que, aunque no sea una solución perfecta, es en la que están intentando avanzar. Otras franquicias como Animal Crossing se encontraban con el mismo problema, ya que en sus inicios diferenciaban entre chico y chica; y ahora intentan ser lo más inclusivos posibles, eliminando las barreras de género en cuanto a ropa y peinados.

El odio a lo diferente está ahí al igual que el odio al cambio. Muchas personas usan la palabra “progre” de forma despectiva, como si el progreso fuese un insulto. Pero no es así, no puede ser así. El futuro y los videojuegos nos pertenecen, como productos culturales, tienen que ser un reflejo de lo que queremos conseguir. Obviamente pueden querer reflejar las injusticias para señalarlas y pedir que cambien, pero nosotros tenemos que hacer que eso funcione. No podemos fomentar el odio y esperar que la sociedad mejore, así que recordad; amad a todos como nuestro señor Kojima nos enseñó en Death Stranding.

Etiquetas: RedBasket Gamer LGTBI

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